miércoles, 28 de octubre de 2015

SER ECOLOGISTA...

Ser ecologista no es plantar un árbol autóctono una vez al año, no es matar otro árbol porque sea introducido (siempre y cuando el cultivo de esta especie no les sirva para generar ganancias personales), juntar unos residuos en la playa o en la calle, denunciar a un vecino por tirar basura o poner “me gusta” en las redes sociales a algún artículo que quepa coherente en su estrecha mente.
 


A lo largo de la historia de la humanidad han ido apareciendo instituciones y personas que se consideran depositarios de la verdad y, por tanto, con capacidad para distinguir -y condenar- a los “equivocados” que no asumen sus opiniones.

No les hace falta argumentos para demostrar los ''errores'' de los falsos, ya que ''su verdad'' no los requiere.

Los ecologistas somos los principales afectados por esta nueva inquisición formada por algunos políticos, periodistas e ignotos trasnochados.

Hemos leído y oído comentarios de que quienes enarbolamos la bandera de la ecología, lo verde, el desarrollo sostenible o el amor a la naturaleza, entre otras cosas, realmente lo hacemos con un interés escondido y manipulador.

Incluso se nos trata de “Fundamentalistas ecológicos”, demostrando así la carencia de argumentos, con la sustitución de los hechos por juicios de intenciones y descalificaciones personales. No les importa lo que dicen ni los datos que se aportan, solo les importa quienes son: una partida de mediocres prepotentes. 

 

Los psicólogos aseguran que la prepotencia es el síntoma más claro del complejo de inferioridad, es decir: el que cree que no hay nadie es mejor que él mismo, está ocultando una inseguridad y un saberse inferior, tremendos. “El primer paso de la ignorancia es presumir de saber”.

Otra de las acusaciones a ''los ecologistas'' es de no ''acatar el sistema que entre todos hemos construido'', los antisistemas, pero no aportan nada que avale tan rotunda y grave afirmación.

Ejercer el derecho de manifestación, hacer públicas las opiniones de los ciudadanos, debatir los problemas que afectan a la sociedad, entre los que se encuentran los derivados de la conservación de nuestro patrimonio natural y cultural, es todo lo contrario, la reafirmación del estado de derecho contemplado en la Constitución.

La descalificación recurrente hacia los demás los muestra como son: políticos fracasados que no han hecho nada en su vida por el medio ambiente que les rodea.

El ignorante es un manipulador que intenta (inconscientemente algunos, otros a propósito) sabotear la autoestima de aquellos a los que no entiende. Y no los entiende, porque no los quiere entender, porque tiene demasiado miedo a enfrentarse a la posibilidad de que el mundo sea diferente de lo que él cree.

Negar las evidencias y descalificar al oponente no es la mejor manera de enfrentarse a los problemas. Al igual que una manifestación no deja de existir porque un periódico no la incluya entre sus noticias, los argumentos y los datos no pierden validez por calificar de falsos a quienes los esgrimen. Según esta gente, los ecologistas somos saboteadores sociales ávidos de protagonismo.
  

Por eso les decimos a los que comparten nuestro grupo: “No hagan caso a quien los juzga o infravalora, pues solo intenta robarles su dignidad, y vuestras mentes son tan ilimitadas, tan capaces, tan libres y está tan llena de sabiduría, que jamás, por mucho que ustedes se esforzaran, podrían parecerse al ignorante”.

Y a seguir aportando nuestro granito de arena....











1 comentario:

  1. hola me llamo elizabetah no enarbolo ninguna bandera polìtica, simplemente me gustarìa aportar mi granito de arena para dejar un mundo mejor a las nuevas generacaiones, y no este que estamos destruyendo y se cae poco a poco a pedazos. me interesarìa formar parte del grupo de voluntarios para el proyecto de la escuela en el Jaure, les dejo mi mail, elilopezutopia@gamail.com. gracaias

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