domingo, 2 de enero de 2011

Breve historia del Parque Balneario Jaureguiberry

La ecología (del griego «οίκος» oikos="casa", y «λóγος»logos=" conocimiento") es la ciencia que estudia a los seres vivos, su ambiente, la distribución y abundancia, cómo esas propiedades son afectadas por la interacción entre los organismos y su ambiente.
Desde el Neolítico, diez mil años atrás, los hombres talaban bosques para obtener madera y abrir claros donde sembrar. Por tanto, desde que existe la civilización, el hombre ha alterado los ecosistemas en los vivía.
Actualmente con las nuevas tecnologías y el aumento de la población humana, la situación se ha tornado más que crítica. El planeta Tierra afronta serio peligro de contaminación y muerte de especies vegetales y animales, suelos, atmósfera, ríos y los mares, que sustentan la vida, incluso la del ser humano.

Como surge el Parque Balneario Jaureguiberry: Fue iniciado en campos de Miguel Jaureguiberry, un notable cultor de la arboricultura nacional. El proyecto de fraccionamiento fue aprobado el 28 de octubre de 1937.
Miguel Jaureguiberry fue el mentor y realizador, entre otros, de la forestación de "Parque Balneario Solís" en Maldonado  y "Parque Andresito" en defensa del puerto de La Paloma en Rocha.
Creó a orillas del arroyo Solís Grande en el departamento de Canelones en la República Oriental del Uruguay un parque de 1.000 hectáreas de extensión, en donde solo había arenales.
Desembocadura del Solís Grande, a la izquierda el futuro parque balneario (1938)
  
Proyecto de M. Jaureguiberry (en verde Parque Público)

Como resumiera el historiador S. Piedracueva: "El Parque Balneario Jaureguiberry nació sin ayuda del Estado, sin participación de funcionarios del Estado, sin subsidios del Estado. Y nació por la acción inteligente de un hombre sabio, en las peores condiciones imaginables. El sabio compró el arenal desierto, aislado del país, cubierto de arbustos duros y ralos. Vivió algunos años como ermitaño, junto al botero que lo comunicaba con la civilización, y algunos peones abnegados que lo conocían y admiraban, y en pocos años construyó un parque, atrajo a pobladores aventureros, fundó "un parque y una selva", según palabras suyas, palabras de un hombre anciano de 70 años cuando pudo dar su grito de vencedor. Algunos cientos de habitantes y visitantes fueron entusiastas cofrades de una colonización liberadora.

Árboles en el Parque Público
Vista de la playa
Anochecer en el arroyo Solís

Hasta la muerte de Miguel, no hubo policía, ni inspectores, ni ordenadores estatales.
No se conocieron incidentes, ni peleas, ni crímenes. Se vivía de cara a soles, a playas, en caminatas interminables para conseguir leña, agua, alimentos. La fraternidad se construía en cada minuto y en cada hora. Venían maestros y artistas a disfrutar de la paz “jaurista”, entre ellos, Margarita Scavia, Eugenio Petit Muñoz, Jaime Monestier.
El Parque Balneario Jaureguiberry vivió libre de la centralización capitalina durante algunas décadas, pero no se trata de predicar utopías. La experiencia de Miguel Jaureguiberry es irrepetible. Fue suficientemente lúcido para entenderlo y proclamarlo.
Su último trabajo publicado fue un desafío a los políticos del futuro, encerrados en ciudades insensibles, ignorantes del potencial contenido en las praderas, en las serranías, y aún en los arenales hostiles.
Miguel demostró verdades obvias, pero aún no aprendidas: descentralizar es desarrollar poblaciones, crear cultura, crear una moral de trabajo, de esfuerzo, de convivencia, de respeto a leyes naturales.
Los políticos del siglo XXI solo conciben la descentralización sobre las estructuras partidarias. Se agregan algunos nombres más a las listas partidarias, se ponen títulos de alcaldes o de concejales, y jugamos una ficción. Los cargos corresponderán a los partidos".

Foto satelital del Parque Balneario (2004), 
nótese el deterioro y la pérdida de árboles en el Parque Público
debido a la instalación de Colonias de Vacaciones

El clientelismo político llevó al deterioro de las condiciones del ecosistema, en particular del único Parque Público.  A mediados de los '90 se cedieron 5,5 há de las 18 con las que contaba el Parque para la instalación de Colonias de Vacaciones. El actual gobierno pretende ceder 8 há más, lo que dejaría a nuestro Balneario con solo poco más de 4 há de Parque Público. Las fuerzas sociales del Balneario, obtuvimos el apoyo de la Fiscalía de la Nación y estamos luchando para evitar la privatización de las 12,5 que nos quedan.   
En el Parque sobrevive parte de la otrora abundante fauna y vegetación de Jareguiberry. Cada vez más castigada por los "visitantes" que concurren en las vacaciones. Talas indiscriminadas, asesinatos de aves "por diversión", contaminación del ecosistema con las basuras más inverosímiles, ante la total inoperancia del sistema político. Está prohibido hacer fuego, arrojar basura, matar animales, etc., pero solo en los papeles. No existe nadie que haga cumplir las leyes, ni voluntad política para que esto suceda alguna vez. 
Para evitar esto y muchas cosas más, que daremos a conocer en próximas entregas, salimos a denunciar ante los Uruguayos y ante todo el mundo la destrucción paulatina y continuada de este paraíso al que respetamos, al que nos integramos y en el que vivimos todo el año.  


Master en Ciencias Miguel de Bethencourt



3 comentarios:

  1. interesante y bellisima historia y triste presente, Dios quiera que pueda preservarse....

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  2. Hola, lamentablemente la política lo corrompe todo, han "regalado" lo que no era de ellos comprometiendo un legado maravilloso. Unicamente puensan en Jaureguiberry para regalarlo, nda más; basta con ver la plaza abandonada, tristeza.

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  3. Hola, lamentablemente la política lo corrompe todo, han "regalado" lo que no era de ellos comprometiendo un legado maravilloso. Unicamente puensan en Jaureguiberry para regalarlo, nda más; basta con ver la plaza abandonada, tristeza.

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